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lunes, 23 de junio de 2014

ALIEN 3. ¿La hermana fea de la serie o sólo una joven incomprendida?


ALIEN 3
Alien3

David Fincher, 1992

Existen dos cortes de esta película. El estreno original para cines de 1992 y la edición conocida como “Assembly Cut” (no se le considera una Edición del Director pues, aunque sigue más o menos el montaje que había hecho Fincher, esta edición no fue supervisada por él ni contó con su aprobación). La diferencia es de cerca de media hora de escenas reinsertadas y otras tantas escenas alternativas —como la del rescate de Ripley o en la que el xenomorfo emerge de una res en lugar de un perro— que en general le dan mucha más cohesión a todo el asunto, además de desarrollar más ampliamente los elementos de un thriller que toma el fanatismo religioso como eje. Este tema se volvería recurrente en la filmografía de Fincher como bien lo mostró en Seven, los siete pecados capitales (1995).

La idea original para esta película era más o menos adaptar la historia narrada en los cómics publicados por la editorial Dark Horse, que seguía las aventuras de Ripley, Hicks y Newt. Sin embargo, la rotunda negativa de Michael Biehn por repetir su papel del cabo Dwayne Hicks de Aliens: El regreso (Cameron, 1986) —según ha declarado posteriormente el actor, éste fue el peor error que cometió en su carrera— obligó a los productores a llevar el argumento en otra dirección.
    El conflicto con Biehn fue apenas el inicio de una serie de contratiempos que harían de esta cinta la producción más accidentada de toda la saga. Problemas con el presupuesto, con el elenco, con H.R. Giger, con la piratería y una encarnizada batalla entre el director y los productores fueron sólo algunas de las vicisitudes que, en última instancia, terminaron afectando el resultado final en pantalla, que quedó como sigue:
    Sin que ellos lo sepan, la Sulaco, la nave en la que viajan los sobrevivientes de la película anterior, carga un huevo de alien que eclosiona mientras se encuentran en el hipersueño. El xenomorfo causa una avería que obliga a la computadora a expulsar una cápsula de evacuación que aterrizará en el planeta Fiorina 161, utilizado como prisión de máxima seguridad por la compañía Weyland Yutani.


    La única sobreviviente al incidente es la Tte. Ellen Ripley (vuelve Sigourney Weaver y al menos para mí, fan de la serie, sigue permaneciendo como un misterio a qué hora la ascendieron de rango, si ni militar era) quien no sólo tendrá que enfrentarse a un xenomorfo completamente distinto de todos los conocidos hasta ahora, sino a la población integrada por hombres criminales de Fiorina 161.
    La tercera entrega de la saga de Alien sigue la evolución natural de una trilogía: En la primera parte se plantea el universo, en la segunda se expanden los elementos de dicho universo experimentando en nuevas direcciones, y en la tercera entrega se retoman de forma más literal los elementos de la primera parte y se les da una vuelta de tuerca.
    En el caso de Alien 3, Ripley debe combatir nuevamente con una sola creatura —sí, muchos de nosotros pensamos ¿cómo harán para superar la magnificencia de la segunda cinta? Bueno, parece que ni siquiera lo intentaron—; pero tendrá que hacerlo con todo en contra, sin armas ni tecnología y en un ambiente prácticamente medieval.


    La similitud no es accidental. La idea primigenia de esta cinta era que la nave de Ripley se estrellaba en un planeta monasterio y la creatura se gestaba dentro de un toro, por lo que tenía cuernos. Por esta razón, los monjes consideraban a Ripley una agente del mal que había traído con ella un demonio a quebrantar la paz y santidad del monasterio, desencadenando una cacería de brujas (literalmente). En este tratamiento del guión, la película acababa con un enfrentamiento mano a mano entre Ripley y el xenomorfo en medio de un campo de centeno envuelto en llamas.
    Empero, los productores pensaron que hacer de Alien 3 una película sobre fanatismo religioso era poco interesante y que la propuesta estética de Fincher era estúpida. Originalmente, el director quería que los interiores del monasterio en Fiorina 161 fueran construcciones de madera, a lo que los productores inmediatamente objetaron “¿Y de dónde carajos van a sacar madera en mitad del espacio?” Poco a poco, las ideas de Fincher fueron cayendo bajo el yugo de la producción, convirtiendo la filmación en un proceso estresante y frustrante para el joven director californiano.
    En pantalla se mantuvieron algunos de los elementos propuestos originalmente por Fincher. Por ejemplo, los interiores de madera fueron desechados; pero la película está filmada en tonos marrones, además de que casi toda la prisión parece construida a la antigüita, con ladrillo y concreto. Asimismo, en muchos de los escenarios pueden verse cruces en las paredes. Por si todo esto fuera poco, argumentando que la prisión se encuentra en muy malas condiciones y que por ello no hay luz eléctrica en grandes secciones de ésta, muchas escenas son iluminadas con velas.


    Del mismo modo, bajo el pretexto de una infestación de piojos en el planeta, todos los presidiarios llevan las cabezas afeitadas y las gruesas chamarras que utilizan, holgadas y con capucha, parecen hábitos de monje.
    Otro de los problemas que tuvo que afrontar la producción de la cinta desde el principio fue un conflicto con H.R. Giger, a quien se le había pedido originalmente que diseñara a la creatura alienígena. Cuando Giger presentó su diseño, se enteró de que, por su parte, Tom Woodruff Jr. Y Alec Gillis, exdiscípulos de Stan Winston contratados para los efectos especiales de esta película, ya habían diseñado su propia versión del xenomorfo y que sería ésta la que se usaría en el filme… incorporando algunos elementos de los propuestos por el artista suizo. Éste demandó a Fox y la casa productora, en respuesta, puso el nombre de Giger en los créditos iniciales de la película como diseñador original de la creatura.
    Las actuaciones de todos los involucrados son bastante buenas, aunque sí es interesante notar que en una prisión de máxima seguridad en los confines del espacio, los reos, que en su mayoría son asesinos, violadores y pedófilos, hablan con un refinado acento británico. Sobresalen particularmente las actuaciones de Charles Dance (actualmente interpretando a Tywin Lannister en la serie de TV, Juego de tronos) como Clemens, el médico de la prisión y Charles S. Dutton, un reo acogido como líder espiritual de sus compañeros.


    Los efectos especiales son bastante decentes. Aunque se utilizaron muchos efectos tradicionales, como las botargas, los puppets y la impresión óptica, también se utilizaron efectos de vanguardia que en esa época se encontraban aún en su fase experimental. Por ejemplo, ésta fue la primera película en la que se utilizaron gráficos por computadora para hacer un fotomontaje… aunque ese alien verde correteando por los techos se ve increíblemente poco convincente.
    El controversial diseño de la creatura es interesante y se diferencia bastante de lo que vimos en las entregas anteriores. En esta ocasión el xenomorfo es cuadrúpedo y de color marrón verdoso, tiene una complexión más delgada y su abdomen y cola son mucho más largos. Perdió, además, los “dígitos” que le salían de la espalda y su cabeza vuelve a ser lisa, aunque más corta. Este es el primer alien en tener “labios” en la boca lo cual, por cierto, es una de las ideas pirateadas a Giger. Además, creo que la forma en la que por fin logran destruirlo es la más original de toda la saga... poco glamorosa, eso sí; pero original.
      La fotografía es excelente (en toda la saga lo es) y la iluminación, soberbia. El aspecto visual de la película logra crear una atmósfera con tintes expresionistas que transmite un sentimiento muy especial. En ese sentido, al igual que la primera película pero con una estética diferente,  Alien 3 alcanza un tono gótico que lo sumerge a uno en el mundo cuasimedieval de Fiorina 161. Tan efectivo es este apartado de la película que apuesto a que no soy el único que siente que en los pasillos de esa cárcel o hace un calor sofocante y seco o un frío glacial y ventoso, dependiendo de la escena.
    Aunque suele considerarse que ésta es la entrada más débil de la trilogía original, la verdad es que no está exenta de cierto encanto. Es un cierre de trilogía decente —levantemos la mano todos los que queríamos volver a ver al alien reina— y, por lo menos, es la última película de la saga en mantener elementos de terror. Es mucho más recomendable el Assembly Cut, pero aun así la edición normal se deja ver y se queda digamos que en un punto medio: No es tan buena como la primera cinta, pero tampoco es tan mala como Aliens vs Depredador 2 (Hermanos Strause, 2007).


SOBRE LA EDICIÓN “ASSEMBLY CUT”
Es bien sabido que Fincher, que hizo de esta película su ópera prima, quedó en muy malos términos con los productores después de que éstos prácticamente le arrebataron el control creativo de la cinta. El montaje final de la peli estrenado en 1992 correspondió más a la versión de Gordon Carroll que a la de Fincher y deja muchos elementos fuera.
    De hecho, fue tan dramático el corte que se hizo de la película, que si uno pone atención, hay personajes que desaparecen mágicamente sin dejar rastro; además de otros errores de continuidad y en general un tono que se siente superficial. Estas fallas se resuelven con el Assembly Cut.
    Ya mencioné algunas de las escenas alternativas de esta cinta; pero hay otras también muy interesantes, como la escena extendida de la morgue y la autopsia de Newt, la escena en la que Golic (Paul McGann) come cereal después del ataque del alien o la escena en la que se revela que el Bishop (Lance Henriksen) que aparece al final y trata de persuadir a Ripley para que entregue el xenomorfo que lleva dentro a la Compañía no es un androide.


    Incluso la secuencia del final tuvo que ser cambiada de último momento —aunque en este caso sí me atrevo a decir que el cambio fue para bien— pues uno de los miembros del staff se robó el rollo donde estaba filmada dicha escena y lo anduvo pirateando entre sus conocidos.
    Sin embargo, lo verdaderamente sobresaliente de este corte fue la reinserción de varias escenas que arman una línea argumental completa que había quedado fuera de la versión original. En ella, Golic, asesino serial y violador de mujeres, ve en el xenomorfo una especie de dios y se pone a su servicio. ¿Recuerdan que como a media película hay una secuencia donde planean atrapar al alien dentro de un contenedor para residuos tóxicos y todo termina en incendio, y que después de ese punto desaparece la mitad de los personajes y la historia se vuelve confusa? Bueno, pues en el Assembly Cut podemos ver que es Golic quien lo libera. 
    La única escena que sí quedó fuera del Assembly Cut es aquélla en la que se muestra el abrazarrosotros del alien reina, el cual es más grande, negro, con dedos palmeados, espinas en el lomo y una aleta en la punta de la cola.

BUENO, ¿Y DE QUÉ NOS PERDIMOS?
Según se sabe, los primeros tratamientos del guión seguían más o menos el argumento planteado por los muy exitosos cómics publicados a finales de los 80 por la editorial Dark Horse. Aparecidas después de la segunda cinta, fueron tres las sagas de los cómics que siguieron con la cronología de ésta, a saber:



ALIENS: ESTALLIDO (Aliens: Outbreak, 1988)
Originalmente publicada en blanco y negro por cuestiones de falta de presupuesto, esta historia sucede diez años después de Aliens: El regreso. Ya en la Tierra, Newt se encuentra recluida en un hospital psiquiátrico, mientras que Hicks, desfigurado por la sangre ácida de xenomorfo que le salpicó la cara, es un vagabundo alcohólico. Nada se sabe del paradero de Ripley, quien se encuentra prófuga de la justicia (acusada de terrorismo o algo así, realmente nunca lo explican del todo).
    La compañía Weyland Yutani descubre la ubicación del planeta de origen de los aliens y envían una nave para capturar especímenes. A dicha misión se suma Hicks, quien ayuda a Newt a escapar de la clínica justo antes de que su memoria sea borrada por completo y la lleva con él.


    Otra compañía logra conseguir un alien reina y lo lleva a la Tierra, donde empieza a producir huevos. La situación parece estar bajo control hasta que una secta religiosa que ve a los xenomorfos como enviados de Dios libera a la reina y sus miembros se ofrecen en sacrificio, lo que cusa que la Tierra sea infestada rápidamente. Los pocos sobrevivientes huyen del planeta en un éxodo masivo.



ALIENS: ASILO DE PESADILLA (Aliens: Nightmare Asylum, 1990)
Continuando con la historia de Estallido, Newt y Hicks descubren que la nave en la que lograron escapar de la Tierra transporta un cargamento de xenomorfos hacia una ubicación desconocida. La nave entra en modo de piloto automático y los lleva a una estación espacial gobernada por el general Spears.
    Spears busca domesticar a los xenomorfos y entrenarlos para crear un ejército que luche contra su propia especie y así recuperar la Tierra. El General toma como huésédes/prisioneros a Newt y Hicks y les presume su plan.  


    Por supuesto, cuando el militar demente regresa a la Tierra y pone en práctica su plan, todo se va al demonio. Newt y Hicks descubren que en el planeta aún hay humanos sobrevivientes, escondiéndose entre las ruinas de las antiguas ciudades. Y justo al final, reaparece Ripley.    



ALIENS: GUERRA EN LA TIERRA (Aliens: Earth War, 1991. Después de estrenarse la tercera cinta, se publicó una edición compendiada en la que el título fue cambiado por Guerra de hembras [Female War])
Ripley se reencuentra con Newt y es reclutada por el Ejército para una misión suicida: Viajar al planeta de los aliens y destruir a la Reina Madre, un alien de inmenso tamaño y poder cuya función es poner huevos de los que nacerán exclusivamente reinas alien. Se supone que por el lazo hormonal/telepático que existe entre todos los miembros de la especie, la destrucción de la Reina Madre dejará confundidos e incomunicados a los nidos de la Tierra, dando una oportunidad a los humanos para reconquistar el planeta.
    Ripley toma la misión, pero decide ir un paso más allá: Captura a la Reina Madre y estrella la nave donde la llevan prisionera en la Tierra, exterminando de paso el nido principal en nuestro planeta.



    Esta serie de cómics fue repudiada por los fans y no es para menos: el arte es bastante inferior al de las sagas anteriores y el guión es un desmadre del que poco puede sacarse en claro. Los personajes además son bastante planos y acartonados y la mayoría de los personajes secundarios son copias al carbón de los personajes de Aliens: el regreso.
    Con Guerra en la Tierra Dark Horse puso fin a la historia de Ripley en los cómics.



      

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