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miércoles, 2 de enero de 2013

AVATAR


AVATAR
Avatar

James Cameron, 2009
Por principio de cuentas he de señalar que he visto los tres cortes diferentes de esta película: La versión de cines, la edición extendida y la Edición del coleccionista. En esta reseña hablaré sobre la Edición del coleccionista, cuya diferencia con la versión de cine son 16 minutos adicionales.

Desde que vi esta película en el cine hasta el día de hoy, que la he visto por cuarta vez, mi opinión sobre ella casi no ha cambiado: Es una mala película muy bien hecha. Resulta un festín visual de altísima tecnología y de tres horas de duración, lleno de acción y emoción, pero que en el fondo no deja de parecerme una cruza entre Pocahontas (Gabriel y Goldberg, 1995) y El regreso del Jedi (Marquand, 1983).
    En el siglo XXII los recursos naturales de la Tierra se han agotado y la compañía RDA ha comenzado la explotación comercial de Pandora, una de las lunas del planeta gigante gaseoso Polifemo, en la galaxia Alfa Centauri. Para lograr tal propósito, la ambiciosa compañía no tiene reparos en usar fuerzas militares para acabar con la resistencia de la población indígena de Pandora, los Na’vi. Entre los militares enviados a Pandora se encuentra Jake Sully (Sam Worthington), un marine veterano parapléjico que recibe una segunda oportunidad al entrar en el programa Avatar. En dicho programa, los científicos humanos usan cuerpos Na’vi controlados a distancia (los avatares) para interactuar y ayudar a la colonización de Pandora. Al mezclarse con los Na’vi, Jake Sully se identifica más con ellos que con los seres humanos que lo han marginado. Finalmente, cuando la invasión de la RDA a Pandora se aleje de la vía pacífica, Sully tendrá que escoger entre combatir por su propia raza o por aquélla que lo adoptó (sí mencioné que dura tres horas, ¿verdad?).

    La apabullante campaña publicitaria de esta película, junto con sus deslumbrantes efectos visuales y su guión sensiblero sólo logran enmascarar a medias la verdad: que se trata de un pastiche lleno de clichés y lugares comunes, llegando al punto incluso de copiar/pegar escenas de otras películas del mismo James Cameron. Principalmente, he podido notar que mucho de esta cinta está basado/fusilado de otra cinta de gran éxito de Cameron, que dicho sea de paso es una de mis pelis favoritas, Aliens: el regreso (Aliens, 1986).  De hecho, he de admitir que, en un principio, no me llamaba demasiado la atención ver Avatar hasta que me enteré de la participación de Sigourney Weaver (quien interpreta a la Dra. Grace Augustine), cuya última colaboración con James Cameron dio como resultado la ya mencionada Aliens.
    Si uno pone atención, se dará cuenta de que hay tomas que de hecho son tal cual tomadas de la cinta antes mencionada e, incluso, a veces parece que el guión fue escrito pensando en el reparto de Aliens. Como ejemplo más inmediato, puedo mencionar que el personaje de Trudy Chacon (Michelle Rodríguez) es básicamente el mismo que el de Vasquez;  por no mencionar que el enfrentamiento final del Cnel. Miles Quaritch (Stephen Lang) contra el Thanator es casi exactamente la misma escena climática de Aliens, en la que Ellen Ripley, a bordo de un montacargas, se enfrenta mano a mano con un Alien reina.

    Del mismo modo, el soundtrack de esta cinta fue compuesto por James Horner, mismo autor del épico soundtrack de Aliens y la melodramática banda sonora de Titanic (1997). Y justo así es que suena la música de esta película; como una mezcla de ambas partituras (en momentos ni siquiera hay mezcla, suena idéntico a Aliens) con una pizca del score compuesto por Hans Zimmer para El Rey León (Allers y Minkoff, 1994).
    Así pues, otras obras de Cameron sutil, pero indiscutiblemente, son pasadas por el tamiz de Avatar, como un poema dadaísta hecho de recortes de periódicos. De tal suerte, se pueden detectar también escenas y elementos, sobre todo en el rubro de diseño, extraídos de El Exterminador (The Terminator, 1984) y El secreto del abismo (The Abyss, 1989). Quizá los responsables de esta película confiaron en que el público no lo notaría, que sería demasiado joven para conocer estas películas o, que simplemente, no le importaría. Y esto lo escribe un servidor quien, hasta Titanic, se consideró un acérrimo fan del director canadiense.
    Para concluir con esta extensa sección sobre las “influencias” de esta película, sólo mencionaré la terrible distracción que significaron para mí muchos de los efectos de sonido elegidos para la fauna de Pandora. La razón es muy sencilla: Quizá sean efectos grabados originalmente para esta película, ¡pero eligieron los mismos animales para ser grabados que los diseñadores de sonido de Parque Jurásico (Spielberg, 1993)! Así, tenemos que el Thanator suena exactamente igual a un Tyrannosaurus Rex corriendo tras su presa y los “caballos” pandorianos suenan idénticos a un Velociraptor hambriento.

    Otros lugares comunes como los colonizadores insensibles y despiadados, los sabios salvajes y la belleza de la Naturaleza indómita son más que regulares y no pueden achacársele a Cameron (lo dice alguien que nació en México). De tal suerte, el mensaje de esta cinta termina siendo un panfleto ecologista-espiritual que parecería salido de la más frívola tienda de artículos New Age.
    En los aciertos de esta película puedo mencionar actuaciones sólidas por parte, principalmente, de Weaver y Lang; quienes representan las dos facetas antagonistas de los colonizadores de Pandora. Así mismo, gracias a que durante casi el 80% de la película sólo vemos la forma digitalizada de su Avatar, la ya comprobada nulidad actoral de Sam Worthington no estorba para el disfrute de la película.

    Es también digno de mención el enorme adelanto tecnológico que significó el desarrollo de la técnica del Performance Capture, misma que permitió la creación de expresiones faciales hiperrealistas en los Na’vi, personajes creados enteramente como imágenes generadas por computadora.
    Otro gran acierto es una atención casi obsesiva a los detalles que da como resultado tomas espectaculares y preciosistas. Avatar, en opinión de un servidor, fue la primera película que realmente marcó una diferencia entre el cine tradicional en 2D y la nueva tendencia del 3D. Realmente ver esta película en Tercera Dimensión es un deleite, pues la técnica es utilizada como una verdadera herramienta narrativa que no busca que las imágenes se salgan de la pantalla, sino que el espectador sea introducido en ellas. Creo, francamente, que la forma en la que se utiliza el 3D en el cine actualmente proviene directamente de los resultados logrados por Cameron en esta cinta.
    Para finalizar con este apartado mencionaré que, si en algo es rica esta producción, es en su diseño de arte. Es simplemente prodigioso. Cada pieza de vestuario, cada artefacto, cada instrumento que aparece en pantalla nos hace saber que tiene una función específica y que no aparece por azar o capricho. En este aspecto, los diseñadores de Weta Workshop (sí, los mismos de la Trilogía de El Señor de los Anillos [Jackson, 2001, 2002 y 2003]) logran crear un universo creíble, que parece habitado por seres reales.
    Concluyo este artículo dejando en claro (digo, por si alguien ya lo estaba pensando) que no odio esta película. Por el contrario, me parece muy entretenida y estimulante; del mismo modo que creo que ha sido terriblemente sobrevaluada. Finalmente, me parece que es una obra que se regodea en una forma exquisita y opulenta por falta de un fondo más sustancioso. Y es que sin el CGI (Imágenes Generadas por Computadora, por sus siglas en inglés) ¿cuál es la diferencia entre Avatar y El Nuevo Mundo (Malick, 2005)? 

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2 comentarios:

  1. Esta es una de esas películas que se disfrutan en gran formato, con las mejores condiciones audiovisuales posibles, porque son un deleite para la vista. Son esas pelis que yo llamo "para apagar el cerebro un rato".

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  2. Sí, la verdad. Es una de esas películas que uno "tiene" que ver en el cine. Es pura forma y nada de fondo.

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